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Como promover una autoestima positiva en los hijos
"No hay juicio más importante para una persona ni factor más decisivo en el desarrollo emocional e intelectual del ser humano, que la opinión que tenga de sí mismo",afirma el Dr. Nathaniel Branden, reconocida autoridad y experto americano en el tema del desarrollo de la autoestima. La mayoría de los estudiosos de la conducta humana coinciden con sus apreciaciones, asegurando que una autoestima positiva es el pilar de una buena salud mental y un punto de partida para el éxito y la felicidad de las personas.
La autoestima se puede definir como el juicio personal que hacemos sobre el valor de nosotros mismos, el cual implica confianza en sí mismo, seguridad personal y satisfacción con lo que uno es. Una persona con un buen concepto de su valor y calidad personal es una persona que se aprecia por lo que es, no por lo que logre o pueda tener; que reconoce sus cualidades o habilidades, que se respeta y se valora, es decir, que se siente capaz y digna de ser amada y apreciada. Es, de igual forma, una persona que puede reconocer sus fallas e imperfecciones porque la seguridad que le da el buen concepto de sí misma le permite comprender que cualquiera que sean sus limitaciones o errores, sus defectos no le restan calidad como ser humano. En otras palabras, UNA BUENA AUTOESTIMA SE BASA EN UN ARRAIGADO SENTIMIENTO O CONVICCIÓN DE QUE SOMOS, NO SÓLO VALIOSOS SINO, CAPACES Y COMPETENTES PARA DEFENDERNOS EN LA VIDA. Ambas convicciones deben darse simultáneamente para que haya una buena auto evaluación que se traduzca en lo que se conoce como un gran aprecio y respeto por sí mismo.
Este sentimiento de autovaloración se forma en las personas como consecuencia del AMOR que reciban de quienes los rodean, especialmente de sus padres. "SI ME AMAN ES PORQUE SOY VALIOSO", es la conclusión a la que llegan los niños cuando sus padres y los demás adultos significativos en su vida demuestran un sincero aprecio por ellos.
Puede desarrollarse una " pseudoautoestima "
El que una persona se vea muy segura porque tiene una gran confianza en sus capacidades no necesariamente implica que se sienta verdaderamente valiosa como persona .Puede tratarse de alguien con una buena " pseudoautoestima" basada en sus capacidades intelectuales, políticas, económicas, físicas o sociales, las cuales pueden verse superadas por la de otros, o susceptibles de flaquear en cualquier momento de su vida. Por ejemplo, hay quienes pierden la seguridad en sí mismos cuando sienten que otros tienen mayores conocimientos o destrezas que ellos, cuando las cosas no les salen como lo esperaban o cuando sus habilidades y capacidades se disminuyen con el paso de los años.
Esto indica que no se trata de una autoestima realmente sólida. Es lo que ocurre cuando, a pesar de lo mucho que los padres los quieren, los hijos no se sienten verdaderamente apreciados por ellos. Por ejemplo, hay niños que perciben claramente que sus padres, pese a lo mucho que los aman, se sienten decepcionados o avergonzados por su manera de ser por su apariencia personal, o por su dificultad para determinado arte o actividad.
Este sentimiento se afianza cuando los padres hacen manifiesto su descontento sobre los defectos, errores, fracasos o limitaciones de sus hijos. Este mismo sentimiento de insatisfacción se trasmite a los niños cuando los padres tienen unas expectativas tan altas que los hijos sienten que no dan la medida de lo que se espera de ellos y, por lo mismo , que NO FUNCIONAN BIEN NI SON VALIOSOS COMO PERSONAS.
Actitudes para fortalecer la autoestima
El concepto de sí mismo se comienza a formar en el ser humano desde el mismo momento de su nacimiento. Buena parte de su autoevaluación es producto de las ideas que desarrolla sobre quién es el para sus padres. Sin embargo, la autoestima no es algo que los padres puedan dar o imponer sobre sus hijos. Tampoco es algo que tiene que ver con la riqueza, la educación, la raza social o la ocupación. La autoestima proviene, ante todo, de LA CALIDAD DE LA RELACIÓN ENTRE PADRES E HIJOS, Y DE LO SANO Y ENRIQUECEDOR QUE SEA EL AMBIENTE DE SU HOGAR. Las personas se valoran en la medida que hayan sido valoradas. Inicialmente el niño llega a conclusiones sobre sí mismo en parte como producto de sus propias observaciones al ver su desempeño frente al de los demás, y en mayor parte, como resultado de lo que reciba de las personas significativas en su vida. Sin embargo, las actitudes de quienes rodean al niño son más importantes que las capacidades mismas con que haya sido dotado.
En resumen , LA CALIDAD DEL AMBIENTE EN QUE SE DESARROLLA EL NIÑO , LA CANTIDAD DE AFECTO ,COMPRENSIÓN, TIEMPO, E INTERÉS QUE PERCIBA Y RECIBA EL NIÑO EN SU HOGAR SON DECISIVOS EN EL CONCEPTO QUE FORME DE SÍ MISMO.
Hay algunas conductas y actitudes que los padres pueden adoptar para promover un ambiente en el que se estimule y enriquezca la autoestima de los niños, como son:
Centrarse en los puntos fuertes
La misión de los padres incluye servir como confidentes y aliados de sus hijos, alentarlos cuando se sienten descorazonados, intervenir cuando las amenazas les resulten abrumadoras y proporcionarles las oportunidades para superar los obstáculos y desarrollar todo su potencial humano. Uno de los medios más importantes es ayudar a descubrir sus cualidades y sus puntos fuertes, concentrándonos en ellos, reconociéndolos tan a menudo como sea posible y dándoles oportunidad para que los demuestren.
Diferenciar entre la persona y sus actos
Al corregir el comportamiento de los niños es fundamental hacer una clara distinción entre los actos inapropiados y su personalidad, comunicándoles que no nos gustan sus conductas pero que a ellos como personas los amamos y apreciamos, hagan lo que hagan. Por ejemplo al decirle al niño:"Eres un desordenado",se le califica como persona. Pero, al decirle "Me molesta que tengas tu cuarto desordenado" se califica lo que está haciendo mal.
No reforzar lo negativo
Una característica de las personas que se sienten inferiores, lo que equivale a decir que tienen una pobre autoestima, es que suelen hablar sobre sus deficiencias con todo el que está dispuesto a escucharlas.
Igual ocurre, a veces, con respecto a algunos hijos porque cuando tienen alguna característica o deficiencia que es muy notoria o desagradable para los padres, se les repite muy a menudo, logrando convencerlos de que son defectuosos y que no pueden hacer mucho por corregirse.
Asumir una actitud respetuosa
Ninguna actitud le confirma más claramente al niño la convicción de que es valioso e importante como persona ,que el respeto que demuestran sus padres por el y por sus percepciones y sentimientos. Respetar a un niño , implica entre otras cosas hablarle con amabilidad y cortesía aún para reprenderlo; no criticarlo ni regañarlo en forma descortés e hiriente; nunca usar con el términos despectivos o humillantes; y aceptar y permitirle expresar sus emociones, así no estemos de acuerdo con ellas.
Escuchar con interés
Cuando se escucha atentamente a un hijo se le está afirmando que es importante para nosotros, lo que lo lleva a concluir que es valioso como persona. Por el contrario, cuando no se le presta atención a lo que los niños tratan de contarnos o a sus opiniones y comentarios, se les está diciendo que no nos interesan sus ideas, sentimientos o historias y que por lo tanto, ellos tampoco. De esta manera no sólo se cierran los canales de comunicación con el niño, sino que se les trasmite la idea de que es poco importante, lo que menoscaba su concepto de sí mismo.
Disciplinar sin maltratar
Disciplinar no es maltratar, y querer hacerlo no es excusa para desahogar nuestras frustraciones en los menores, y tampoco nos autoriza para reprenderlos de forma desagradable u ofensiva. Sin embargo, no ponerle reglas ni límites en aras de no "traumatizarlo" es otra forma de menoscabar su autoestima. Un niño indisciplinado es rechazado por los demás, y por esto mismo se siente mal. Además los padres son símbolo de orden y justicia y el niño, al no percibir esas cualidades en ellos, se llena de inseguridad: no sabe cómo debe comportarse ni qué se espera de él.
Evitar la sobreprotección
Nada más perjudicial para la autoestima de un niño que las actitudes sobre protectoras de los padres. Cuando se sobreprotege a un niño se le está diciendo que es incompetente y que por eso debemos ayudarle a hacer y decir todo. En la medida en que sea posible , de acuerdo con la edad del niño, se le debe permitir que tome ciertas decisiones (si se quiere poner los zapatos rojos, o los verdes), que responda y asuma las consecuencias de las elecciones que haya hecho (que sienta frió si decidió no traer abrigo ) y que haga solo todo lo que puede hacer solo así no lo haga tan bien como cuando cuenta con nuestra ayuda.
Promover la calidad humana
La verdadera autoestima, la que no se derrumba ni en los momentos mas difíciles, se desprende de la convicción de que somos personas valiosas y que estamos contribuyendo en alguna medida al bienestar del mundo que nos rodea. Es decir, cuando el valor personal florece en los niños como el resultado de cultivarle sus sentimientos naturales de generosidad, autenticidad, integridad, honestidad, lealtad, solidaridad y nobleza, se desarrolla en un sentido de bondad que siempre les servirá como soporte vital. Tales cualidades, lejos de ir desapareciendo con el paso de los años,(como desaparece la fuerza física, la agilidad muscular, la rapidez mental o la juventud) pueden crecer con el tiempo y en esta forma garantizarán que la autoestima tendrá siempre un asidero sólido, fortalecido por las experiencias de la vida.
Estas y otras estrategias son medios que permiten promover en el niño un genuino aprecio por su valor y calidad personal, cualesquiera que sean sus circunstancias personales o sus características físicas o mentales. Hay muchas personas víctimas de las normas tan absurdas y arbitrarias que la sociedad aplica para juzgar la valía de sus miembros. No a todos se les acepta ni se les considera dignos. Se reservan las alabanzas y la admiración para aquellos que desde su nacimiento tuvieron la buena suerte de mostrar las características que mas aprecia la sociedad hoy en día, como son la belleza física, la inteligencia y la riqueza. Es un sistema defectuoso y es preciso contrarrestar sus nocivos efectos, cultivando ante todo el buen corazón de las nuevas generaciones. Todos tenemos el poder de promover en nuestros hijos la calidad humana, la fortaleza y el coraje que les ayude a desarrollarse como adultos bondadosos y satisfechos consigo mismos, capaces de hacer grandes aportes a los demás y al mundo que los rodea, apoyados por la convicción de que son valiosos como seres humanos. |
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