La familia y la educación de la voluntad
¿Por qué son tan importantes estos años?
La familia y el nido/colegio debemos poner los medios para que los niños tengan la posibilidad de un desarrollo personal completo, que abarque los aspectos:
- corporal-orgánico
- intelectual
- volitivo, moral y espiritual.
Cuando trabajamos con un niño, ¿con qué parte de su cuerpo lo hacemos? ¿con las manos?, ¿con los ojos?... En cierta manera, sí, pero en realidad trabajamos con sus sentidos, con su inteligencia y con su voluntad, que se sirven para actuar de su cerebro.
Cuanto mayor y mejor sea la estimulación que recibe el cerebro del niño en el período de maduración y organización neurológica, mayor desarrollo alcanzarán sus capacidades.
La organización neurológica no se produce en el ser humano de forma gradual e indefinida: existen unos momentos cruciales. En estos cortos espacios de tiempo ha de recibir la estimulación necesaria. No debemos olvidar que:
- No hay desarrollo si no hay estímulos.
- El desarrollo responde a los estímulos más fuertes.
- El estímulo crece con la repetición.
La estimulación debe ser sensorial y motora. Todos los sentidos son importantes pero sobre todo la vista, el oído y el tacto.
En los Períodos Sensitivos o Sensibles -momentos evolutivos privilegiados, especialmente propicios para la adquisición de determinados aprendizajes- se tiende intuitivamente a realizar determinadas actividades. Todos los aspectos de la formación del niño (desarrollo orgánico, funciones mentales, destrezas y hábitos) tienen sus momentos óptimos de desarrollo. Llevar a cabo una actividad, adquirir una destreza fuera de su tiempo natural propicio (Período Sensitivo) supone más esfuerzo y será muy difícil adquirir la misma perfección.
El cerebro madura y se organiza a través del ejercicio. Desde antes del nacimiento con una gran rapidez, después cada vez más lentamente. Se calcula que el cerebro ha madurado y se ha configurado:
- alrededor de los tres años, en un 50 %
- a los siete años, en un 80 %
- a los diez, en un 90 %
- el otro 10 % durante el resto de la vida.
Si durante el período 0?6 años el niño dispone de un medio-ambiente cargado de estímulos ofrecidos del modo y en el momento adecuados, se pondrán de manifiesto sus posibilidades y riquezas naturales, y los aprendizajes propios de ese período sensible (físicos, intelectuales o volitivos) se realizarán con un esfuerzo menor y con gran atractivo. |